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jueves, 30 de septiembre de 2021

¿Vas a criticar a los demás? Tienes que dominar las 10 claves

 

CONSIGUE LO QUE QUIERES SIN CONFLICTOS


Quien domina la técnica de realizar críticas tiene a su alcance la posibilidad de conseguir sus propios objetivos, mejorando la relación personal con los demás y


Por 

uien domina la técnica de realizar críticas tiene a su alcance la posibilidad de conseguir sus propios objetivos, mejorando la relación personal con los demás y disminuyendo la posibilidad de conflictos.

 

Existen cada vez más cursos de entrenamiento en asertividad y habilidades sociales, tanto en el ámbito laboral como en el personal, porque saber pedir cambios en las conductas de otros, transmitir de manera acertada la opinión que tenemos, es sin duda una poderosa herramienta de éxito social.

 

Hay diez claves que podemos empezar a aplicar hoy mismo y que por sí solas, ya provocarán un cambio en nuestra manera de hacer peticiones.

 

IDEAS PREVIAS

 

1. Definir el objetivo: Lo primero que hay que tener en cuenta es qué se pretende con la crítica. ¿Realmente quiero proponer un cambio de conducta? ¿Tengo alguna propuesta realista que hacer? Muchas veces la única finalidad de mi intervención es la de provocar daño o desahogarse. Por eso la crítica jamás podrá tener éxito, porque ni siquiera es tal. Desde los arrebatos de ira donde no dejamos a la otra persona replicar, a la ironía más sutil que busca causar algún impacto en el blanco, si mi objetivo no es el cambio constructivo, de nada servirán estas claves

 

2. Entender cuál es el éxito de la tarea: Saber hacer bien una crítica no implica que el otro vaya a cumplir lo que se le pide. Tras nuestra asertiva petición estará la libertad del otro de aceptarla o no y no podemos medir el éxito de la misma en una respuesta que no está bajo nuestro control. El éxito será atreverme a hacerla de la mejor manera posible, puesto que así, no sólo aumentaré las probabilidades de cambio, sino que además nos sentiremos con mayor control ante situaciones que no nos gustan, incluso aunque no logremos cambiarlas.

 

A LA HORA DE REALIZAR LA CRÍTICA

 

3. Elegir el momento adecuado: Realizar una crítica es difícil porque implica generar un momento incómodo o de tensión. Por ello solemos aprovechar que ya existe la tensión para soltar lo que nos molesta. Es decir, esperamos a estar cabreados o en medio de una discusión para lanzar la crítica y por lo tanto estaremos abocados al fracaso. Es imposible realizar de manera adecuada una crítica si el emisor o el receptor de la crítica están alterados. Tendremos primero que lograr calmarnos o esperar un poco para poder realizar todos los pasos.

 

4. Realizar la crítica sin esperar demasiado: Tampoco hay que  dejar pasar demasiado tiempo desde que se produjo la conducta objeto de la crítica: Un error muy común es el criticar algo que pasó hace tanto que ya se ha difuminado en la memoria y para lo que ya no existe alternativa de cambio.

 

5. Sólo realizar una crítica cada vez: Por último, por no atrevernos a hacer las críticas desde la calma y en el tiempo correspondiente, solemos ir acumulando quejas y acabamos encadenando una crítica con otra. Esto hace inviable que el otro pueda procesar o mejorar nada. No verá una petición de cambio sino un ataque generalizado a todo lo que hace, y por lo tanto se pondrá a la defensiva o contraatacará con otra ristra de quejas.

 

CONTENIDO DE LA CRÍTICA

 

6. Controlar el lenguaje no verbal: Hay personas que olvidan que nuestros gestos corporales son parte de la crítica y mientras escogen cuidadosamente las palabras, olvidan controlar el tono de voz, la distancia con la otra persona o la expresión facial. Una mirada iracunda o una risa nerviosa puede arruinar la crítica mejor construida. Debemos transmitir firmeza y calma a la vez con nuestro lenguaje no verbal.

 

7. Definir la conducta que queremos cambiar : A la hora de empezar la crítica tenemos primero que exponer lo que ha ocurrido de una manera objetiva y concreta. Caer en la tentación de exagerar lo que ha pasado o convertirlo en una crítica global para captar más la atención de nuestro oyente no hace sino enzarzarnos en una discusión sobre si eso es así o no e impedir que se avance. El éxito se logrará cambiando cosas concretas poco a poco y no tratando de que la otra persona modifique su forma de actuación de manera global. Expondremos a modo de titular lo que ha pasado y de manera personal añadimos lo que nos parece o cómo nos hace sentir

 

Así frente al "Eres un desastre, siempre igual, es que no es normal que todo lo hagas así" deberíamos decir: "Esta mañana dejaste la ropa tirada en el suelo y me ha molestado porque he tenido que recogerla yo"

 

8. Introducir elementos positivos: Tal vez el punto más importante y el más desconocido. Pocas son las personas que a la hora de hacer una crítica introducen elementos positivos y reforzadores de la conducta del otro. Piensan que sería claudicar ante el enemigo o darle tregua… porque siguen viendo al receptor como un blanco al que hay que hacer sentir mal o cohibido. Pero si de verdad se busca un cambio, el introducir elementos positivos de la conducta del otro, una vez lanzado el titular, le hará ser mucho más receptivo, sino que puede que acabe mejorando nuestra relación tras la crítica. Además, el obligarnos a decir cosas positivas de la otra persona en mitad de la crítica también reduce nuestro nivel de activación y nos hace ser más comprensivos y empíricos. Podemos también admitir nuestra parte de culpa.

 

Siguiendo con el ejemplo de la ropa desordenada: "… Es verdad que eres muy ordenado para las otras cosas y si hoy dejaste todo tirado es porque te pedí que salieras corriendo a hacerme el recado…"

 

9. Pedir el cambio: Sólo cuando hemos expuesto lo que ha ocurrido, y hemos introducido algún elemento positivo pedimos el cambio. A veces no tenemos la alternativa pero podemos buscar juntos la solución. Es importante que la otra persona esté de acuerdo, escuchar también sus propuestas y, además, definir cómo se podrá evaluar que eso se cumple en el futuro, para que las críticas no se las lleve el viento

 

"Me gustaría que las dejaras aunque fuera en la silla ¿te parece? O que me pidas ayuda. Si lo haces así no me importa doblarlas yo"

 

10. Reforzar tras la crítica: Por último hay que reforzar al otro por habernos escuchado, por haber participado de esta nueva forma de hacer las peticiones. Para nosotros no va a ser fácil cambiar pero tampoco lo será para el otro, acostumbrado a un tipo de dinámica de interacción. Por eso hay que valorar la implicación de nuestro oyente y aceptar sus sugerencias o resolver las dudas. Está claro que si conseguimos realizar críticas con éxito los demás también aprenderán de nosotros y cambiarán a su vez.


Fuente del Articulo:https://www.elconfidencial.com




sábado, 20 de marzo de 2021

Cómo comportarse con frialdad si te ves envuelto en una discusión

 




José María Acosta nos aconseja en su libro Cómo tratar con personas conflictivas (Profit Ed.) la mejor forma de proceder.


Es difícil en esta circunstancia comportarse con la frialdad y el control que interesan. Pero, en todo caso, Acosta recomienda:

No combatas las palabras del otro.

No te interesa. Eso supone llevar al otro a no escucharte y a combatir las tuyas.

No rechaces, replantea.

Es más inteligente no crear antagonismo y limitarte a plantear tus ideas sin rechazar las otras, aunque no las quieras aceptar.

Parafrasea y reformula.

Reformular las ideas del otro, aceptando sólo lo que compartes, no implica aceptación, pero tampoco rechazo. Es menos agresivo.

No digas “sí, pero…”.

¿Recuerdas tu bachillerato? “Pero, conjunción adversativa”. Te convierte en adversario del otro: le das la razón (“Sí”) para quitársela de inmediato (“pero…”). No es el mejor comienzo posible. Resulta preferible olvidarse del pero y sustituir la adversativa por una iliativa: “Además, yo añadiría que…” la cuestión no es propiciar el enfrentamiento de argumentos. Eso no supone, naturalmente, tener que aceptar los suyos.

Fuente del Artículo:www.emprendedores.es


lunes, 8 de febrero de 2021

10 formas de opinar distinto a los demás y no terminar peleados

Autor:Daniel Colombo

Master Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos de trabajo 


¿Qué eliges: tener la razón o ser feliz?



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¿Qué eliges: tener la razón o ser feliz?  Esta sentencia refleja una creencia sumamente arraigada en América Latina, con mayor énfasis en algunos países: si no piensan como yo, están equivocados. 

Las diferencias de opinión siempre son saludables y, si se producen en el marco de un sano intercambio, pueden resultar altamente positivas para ambas partes.

La resolución de conflictos convencional, la empatía y el ponerse en los zapatos del otro muchas veces se transforman en un excelente manual de meras buenas intenciones, porque en la práctica, desde las fuerzas políticas opositoras hasta los ciudadanos polarizan y se apropian de sus opiniones como si fuese el último bastión disponible. 

Por eso es conveniente mirar en perspectiva la situación, para centrarse en el resultado mayor para el bien de todos, y no de alguien o un sector en particular.

Estas 10 claves de rápida aplicación ayudarán a tener una visión menos obtusa y de mayor entendimiento, contribuyendo a un resultado superador:

1. No hay verdades absolutas: siempre hay puntos de vista sobre prácticamente todas las cosas. Por eso que tener la habilidad de observarlos sin más, es la primera forma de evitar peleas y discusiones que pueden terminar mal.

2. Cambiar de posición: incluso físicamente, si estamos frente a otra persona; movernos sutilmente; y adoptar algunos de sus gestos, ciertas palabras que nos dice, tono de voz y acompasar la diferencia de opinión, son buenas herramientas para ganar en empatía y estar más cerca de un cómodo punto intermedio.

3. Aprender a ceder: ambas partes sabrán que el mejor resultado es el que se obtiene en un punto de encuentro y acuerdo, por lo cual, si me quedo cerrado e inflexible, es muy difícil destrabar cualquier diferencia.

4. Entender no es lo mismo que justificar: si la disputa viene de un hecho que realmente no puedo dejar pasar ni dar por terminado, una buena estrategia es enfocarme en entender (que no es lo mismo que justificar ni validar) la posición que se manifiesta del otro lado. Este simple hecho de ver el otro punto de vista ya abre una perspectiva de conocimiento y experiencia diferente.

5. Contar con toda la información: sobre todo en discusiones intangibles, o de matices ideológicos, rara vez ambas partes cuentan con los mismos elementos de análisis; por lo que acceder a información objetiva y que pueda ser evaluada en conjunto, podrá traer un pronto arribo de un razonable punto intermedio, más allá de las disputas. He intervenido en situaciones donde en empresas grandes había que mediar en un conflicto, y ambas partes tenían distintas versiones impresas de un mismo documento. Cada cual tenía “su” razón en la mano; y ningún elemento en común sobre el que sentar las bases para dirimir el motivo del día. 

6. Pensar más allá: preguntas sencillas, como "¿Esto es fundamental?", "¿Qué parte de mí se juega en la discusión?", "¿Qué pierdo si no salgo 'ganando'?", "¿Es relevante para ambas partes?" y "¿Cómo puedo marcar mi posición sin agredir ni denostar?" son fundamentales a la hora de encarar las diferencias.

7. Mentalizarse en lograr acuerdos: la base es preparar una diferencia de opinión sobre la base de la real necesidad de alcanzar el mejor acuerdo posible, que deje a las dos partes satisfechas (el célebre “ganar = ganar” de la Programación Neuro Lingüística). Si partimos de esta base, alcanzarlo será más sencillo que si vamos exclusivamente en pie de guerra.

8. Quitarle las emociones: muchas veces al opinar distinto le ponemos una carga emocional excesiva. Bajar esta carga –que es como un arma llena de municiones que quiere aniquilar a los que no piensan como yo- es muy saludable para encontrar un punto de encuentro incluso en medio de las discrepancias.

9. No interrumpir al otro: dejar que se exprese, sin filtros ni condiciones. No agraviar, no denostar ni herir con expresiones que sólo pueden lastimar. Y pedir lo mismo cuando sea nuestro turno al opinar.

10. Cerrar el acuerdo con los puntos en coincidencia, e incluso dejar abierta una nueva charla en el futuro –que ya estará alimentada de esta buena primera práctica-. Enfocarse siempre en los puntos de acuerdo, y no de diferencia. Esto hará más claro y fluido el arribar a un resultado satisfactorio. 

Estos elementos de comunicación efectiva harán que las diferencias de opiniones no deban terminar siempre en peleas, pleitos o en cosas mucho mayores, como una guerra. Y además, permitirán que todos los involucrados se sientan mucho mejor que al comienzo.

Es posible que de arranque lleve algo de práctica y necesite la ayuda de un facilitador profesional para encauzar el diálogo; luego, se adquiere la destreza de buscar el bien mayor y se la incorpora naturalmente en todos los ámbitos de la vida. 

Recuerda: “Las opiniones son como las narices: Todos tenemos una”. Así que es normal tener discusiones y puntos de vista diferentes. Lo fundamental es querer salir del círculo vicioso del “toma todo” (como en el juego de la pirinola), para concentrarnos en obtener otra cara de este dado: “todos ganamos”

Fuente del Artículo:https://www.entrepreneur.com
 

sábado, 26 de diciembre de 2020

5 frases que indican que vas a tomar una mala decisión

 



El refrán dice que vale más una imagen que mil palabras, pero a veces las palabras lo son todo. En el caso de las decisiones, hay frases que solamente con ser pronunciadas se convierten en el comienzo de lo que puede ser una mala determinación. En este artículo te mostramos 5 de ellas para que la próxima vez pienses dos veces antes de decirlas (o de tomar una decisión si ya las has soltado, claro).

«Merezco ser feliz»
¿Mereces ser feliz o es que vas a hacer feliz a otra persona? ¿Estás seguro de que eso te dará la felicidad o es un capricho pasajero? Esta frase suele ser perfecta para justificar decisiones en las que participa más el corazón que la razón. A veces es necesario sufrir un poco para alcanzar la felicidad a largo plazo, piensa bien si lo que vas a hacer te va a hacer feliz unos meses o lo hará durante años.

«Prefiero pedir perdón que permiso»
Menos lobos, Caperucita. ¿Has pensado bien por encima de quién vas a pasar? Quizá levantar ampollas y crear enemistades no sea el mejor camino vital. A veces es mejor pedir permiso y vivir tranquilo que romper con todo y vivir arrepintiéndose. Antes de tomar una decisión drástica, piensa muy bien qué es lo que realmente te conviene. Quizá no valga la pena armar la marimorena y anteponer tu ego a tu tranquilidad.

«Sólo se vive una vez»
Ojo con los riesgos innecesarios. Las filosofía del «You Only Live Once» y el ya un poco demodé «Carpe diem» son muy bonitos, pero hay que ser realista. ¿De verdad te conviene hacer eso que estás pensando? A veces hay que pensar un poco en las consecuencias de nuestras acciones, especialmente en el terreno laboral. La vida personal y el entretenimiento ya son otro tema, ahí el YOLO es, casi, hasta necesario.

«Sólo estoy siendo honesto/sincero»
¿Honesto, sincero o cruel? Porque esta suele ser la típica frase que se dice después de haber arrasado con todo cual ola de fuerza desmedida. Piensa bien lo que dices y haces. Esta bien mirar por uno mismo, pero hay que tener en cuenta que los demás tienen sentimientos y herirlos tampoco es el camino hacia el éxito. Si tienes que ir pisando gente tardarás más en llegar a la meta, ten eso en cuenta.

«No me importa lo que piensen los demás»
Diagnóstico: has escuchado demasiado a Raphael y a Alaska. ‘Digan lo que digan’ y ‘A quién le importa’ son dos maravillosas canciones, pero esto es la vida real y seguro que algo te importa lo que digan los demás, especialmente en el ámbito laboral. Quizá te has armado de razones para increpar al jefe, pero si no tienes el apoyo de los compañeros igual luego lo pasas un poco mal… ¿A que en ese caso sí que te importa lo que piensen? Piénsalo.

Image cortesia de bplanet / FreeDigitalPhotos.net

Fuente:http://ideasinversion.com

http://www.forbes.es/

martes, 22 de septiembre de 2020

Cómo tratar a los empleados según su personalidad

 

Identifica las cualidades emocionales de cada miembro de tu equipo y aplica estos tips para sacar su mayor potencial.


Por:Gwen Moran ENTREPENEUR LEADERSHIP NETWORK WRITER

En la mayoría de las compañías, los empleados pueden ser clasificados por dos tipos de personalidad: los extrovertidos, a quienes se les facilitan las interacciones sociales, y los introvertidos, quienes disfrutan pasar tiempo en solitario

¿Cómo saber qué empleado tiene qué personalidad? Podrás deducirlo al observarlos en acción. La persona que constantemente está buscando a los demás para hablar y puede sacar conversación hasta en la máquina de café o que sugiere hacer sesiones de lluvias de ideas para resolver un problema probablemente sea un extrovertido. Mientras tanto, la que se mantiene en un rincón tomando notas suele ser introvertida.

Aunque los empleados varíen de acuerdo a sus fortalezas y preferencias, te decimos cómo puedes manejar a las dos personalidades para conseguir su mejor rendimiento.

Empleados introvertidos

1. Dales tiempo para pensar

Los empleados introvertidos suelen trabajar mejor cuando tienen tiempo suficiente para pensar en ideas o temas por adelantado, por lo que crear una agenda es una buena forma de incentivar su participación.

2. Dales espacio

Tener demasiado estímulo externo puede ser sofocante para ellos. Si no es posible que trabajen en una oficina cerrada, al menos asígnales un espacio tranquilo donde puedan refugiarse de vez en vez.

3. Planea reuniones tempranas

Debido a que los introvertidos suelen tener más energía en la mañana, intenta que las reuniones importantes sean a las primeras horas. En esos momentos aún no están cansados de tratar con gente. Si no puedes hacerlo, dales tiempo de planear y pensar antes de la junta.

4. Siéntete cómodo con el silencio

Cuando converses con los introvertidos, dales tiempo para responder y hazles preguntas. No le temas al silencio y no intentes cubrir todo momento con conversación. Evita que tú y el resto del equipo los interrumpan.

5. Busca su retroalimentación

Obtén respuestas e información de los introvertidos en formas que los hagan sentir cómodos. En lugar de esperar que tengan discusiones espontáneas sobre proyectos, búscalos de uno en uno. En las reuniones pide específicamente su opinión y dales la oportunidad de expresarse.

Empleados extrovertidos

1. Asigna trabajo en equipo

Los extrovertidos suelen desempeñarse bien en acciones de creatividad grupal. Sesiones de lluvia de ideas y otros métodos parecidos donde se reúne gente para pensar y resolver problemas son buenos ambientes para gente con esta personalidad. Ojo: evita que dominen las discusiones.

2. Déjalos expresarse

Los extrovertidos deben hablar para desarrollar su pensamiento. Para conseguir las mejores ideas de ellos, crea oportunidades donde puedan expresarse y discutir soluciones e ideas, dar retroalimentación y evaluar información.

3. Dales pistas corporales

Los extrovertidos también responden bien a las pistas no verbales y son buenos leyendo el lenguaje corporal. Cuando sostengas conversaciones con ellos, toma en cuenta tus expresiones faciales, tono de voz y otras formas de lenguaje corporal para dar a entender el mensaje que quieres.

4. Entiende su energía

Los extrovertidos típicamente necesitan más energía si han estado solos por un tiempo. Así que agendar las reuniones después de que la persona estuvo trabajando en un reporte o cuando ha pasado todo el día sentado es un buen momento para conseguir que se re energicen y compartan buenas ideas.

5. Permíteles interactuar con otras personas

Los extrovertidos suelen ser más hábiles en trabajos donde interactúen en persona con los clientes, asistan a conferencias o estén en ambientes donde hay mucha gente. Propicia este tipo de actividades.

Fuente del Artículo:www.entrepreneur.com

domingo, 30 de agosto de 2020

¿Eres un procrastinador crónico? Estas actitudes te delatan

 


Ser esclavo de las distracciones y los malos hábitos nos impiden concluir nuestras tareas diarias. Averigua si tienes estas actitudes y elimínalas ya.


por: Doug An9d Polly White

Todas las personas postergan cosas de vez en cuando. La psicología de hoy en día ha declarado que un 20% de las personas son procrastinadores crónicos, lo que resulta alarmante.  Peor aún, con la ola de distracciones que surge a diario, el porcentaje de personas que sufren de este grave problema va en aumento.

Esto se ha convertido en un problema. No obstante, como empresarios, entendemos el reto que implica tratar de encontrar el tiempo para lograr que todo el trabajo se termine. Pero, si perdemos tiempo en tareas insignificantes para evitar el trabajo y las responsabilidades importantes, también se neceista encontrar la manera de romper con estos hábitos que nos impiden obtener el éxito deseado.

Cambiar no es fácil para un procrastinador, comenzar es un desafío. Aquí están los motivos principales por los que  la gente tiende a postergar y algunos consejos y técnicas para solucionar el problema:

1. Te sientes abrumado

A veces, cuando te sientes consumido por el número de actividades en tu lista de pendientes, desertar resulta fácil. En particular esto puede ser cierto cuando te enfrentas a tareas complicadas. En lugar de enfocarte, lo dejas. Te dices a ti mismo que no tienes el tiempo necesario para trabajar en eso. Por lo tanto, tienes que esperar a que el *período que prolongaste termine. Sin embargo este tipo de lujo no se materializa.

Solución: divide la tarea en partes más pequeñas. Como dice el viejo refrán: "¿Cómo debe comerse un elefante? Una mordida a la vez". Divide las tareas grandes en partes más pequeñas,  que no tardes más de 15, 30 o 45 minutos en hacerlas. ¡Ponlas en tu lista de pendientes y comienza el banquete!

2. Has pasado por un mal momento

A menudo, la gente posterga sus actividades porque intenta trabajar contra los ritmos naturales de su cuerpo. Los ritmos circadianos regulan nuestros ciclos de sueño y de vigilia. Cuando estás cansado, es fácil jugar el papel de Scarlett O'Hara y dejar las cosas para otro momento. Después de todo, mañana será otro día.

Solución: trabaja en tu mejor momento. Determina tu hora pico. ¿Eres una persona madrugadora? ¿Te sientes más activo por la tarde? ¿Tienes un segundo aire después de la cena? Es muy importante programar y realizar las  tareas difíciles, complicadas o desagradables durante estas horas, de ese modo lograrás avanzar.

3. Odias tener tareas

Todo el mundo tiene que hacer tareas que detesta. Tal vez se trate de facturación, de hacer  llamadas de cobro a los clientes o de calcular un presupuesto. Sea cual sea la temida tarea, es muy fácil posponerla. El problema se agrava cuando te avergüenzas de tu dilatación. Eso sólo hace que la tarea sea más difícil de afrontar y que la postergación se convierta en una espiral negativa.

Solución: recompénsate. Combinar una tarea que no quieres hacer con una recompensa, puede ayudar. Una cucharada de azúcar hace que el mal sabor de boca se vaya. Promete dedicarle tiempo a ese libro que has estado deseando comenzar, o tomar esa copa de vino que tanto te gusta, o esa serie de Netflix que tanto quieres ver. Pero primero completa tu tarea.

4. Necesitas un mayor sentido de "urgencia"

¿Necesitas deadlines para iniciar una tarea? Algunas personas dicen que trabajan mejor cuando están bajo extrema presión. Aunque no hay un estudio para probarlo, esta creencia se hace más grande cada día. La gente quiere creer que funciona mejor bajo presión, por lo que se pone en estas situaciones, continuando con el ciclo de postergación. Si esperas hasta el último minuto para hacer las cosas,  esto se convertirá en un problema.

Solución: crear deadlines falsos. Si ajustas tu reloj cinco o diez minutos antes, estás utilizando deadlines falsos. Cada que miras tu reloj, y no son las 9:00 a.m., sino las 8:50 a.m.  Sé honesto. No te estás engañando a ti mismo en pensar que es más tarde de lo que realmente es. En lugar de eso, piensa que el tiempo incorrecto nos hace tratar de terminar a tiempo,  lo que  aumenta nuestra autoconciencia.

Puedes hacer lo mismo con los deadlines. Piensa que ese informe del viernes debe entregarse mañana en lugar del viernes por la tarde. Piensa que tienes sólo 30 minutos para completar la tarea.  Después, trabaja bajos estos nuevos plazos.

Una última solución: si nada de esto te funciona, recuerda cuando en otras ocasiones postergar te causó estrés, arrepentimiento, humillación y hasta cuando le costó dinero a tu negocio. Si estás postergando cualquier cosa, trata de imaginar esos resultados desagradables. Estas imágenes pueden ponerte en acción.

Aprender a dominar la procrastinación es una forma de autodisciplina. Al igual que otros cambios de comportamiento, no ocurre de inmediato. Tendrás contratiempos durante el intento. Sin embargo, si utilizas las técnicas enumeradas aquí arriba, puedes avanzar  en tu lista y comenzar un ciclo más positivo.

Fuente del Artículowww.entrepreneur.com

viernes, 31 de julio de 2020

¿Estás preparado para ser Líder?






Tienes ambición y en tu organización existe la oportunidad de ascender y dirigir un equipo, por qué no, eres genial en tu trabajo pero ¿estás realmente listo para liderar? Y, ante todo, ¿qué líder quieres ser: vas a optar por ser un Señor Burns o prefieres arrasar con tu encanto? Aunque hay rasgos de la personalidad que ayudan más que otros, el liderazgo se puede aprender y te vamos a ayudar a que seas el jefe que todos quieren en su trabajo:
  • Inspira
    Inspirar es clave para que un equipo se motive y el rendimiento no decaiga. Los líderes inspiradores consiguen motivar a toda la plantilla, les anima a asumir nuevos retos y obtienen un mayor rendimiento.

    Bain & Company realizó una investigación en la que preguntaron a 2.000 personas qué les inspiraba de sus jefes. Aunque el resultado derivó en una lista de 33 rasgos, encontraron que bastaba solo uno para multiplicar las posibilidades de ser un líder inspirador: estar centrado. Con estar centrado se refieren a una actitud de atención plena que permite a los líderes mantenerse calmados en situaciones de estrés, ser empáticos, escuchar de manera activa y transmitir esa tranquilidad a todo el equipo.

    ¿Y de qué más formas puedes ser inspirador? Involucra a tu equipo en los logros de la empresa, cultiva la equidad, agradece con entusiasmo el trabajo que hacen, elogia el esfuerzo con el que se involucran en cada tarea; y, si la energía decae, sé capaz de indentificar que necesitan un descanso. Aunque los veas como héroes ¡también son humanos!

    Con un equipo motivado los nuevos objetivos se asumirán con más ganas y los problemas que se puedan presentar, se solucionarán con mayor eficacia.
     
  • Conoce el know-how de la organización 
    Para liderar a un equipo necesitas comprender y estar en sintonía total con la cultura de la organización en la que estáis, además de conocer sus necesidades y las metas que persigue, que perseguís. Tu empresa necesita que tu liderazgo refleje sus valores, su estrategia y su cultura. Tu comportamiento tiene que ser coherente con el del tipo de organización que se pretende construir, ¡forja un personal branding que aporte y se vea aportado por tu entorno profesional!

    Para llevar a cabo una buena gestión, debemos saber pensar de forma sistémica, es decir, tener una visión global de cada una de las partes que conforman la organización. Solo de esta manera sabremos cómo priorizar nuestras tareas y las de todos los trabajadores.
     
  • Consigue compromiso ¡y resultados!
    No hay mayor motivación para tu equipo que verte trabajando junto a ellos y dando lo mejor de ti. Si demuestras tu compromiso con tu trabajo y con la organización, inculcarás esa misma actitud trabajadora entre tu personal. De la misma manera, generarás respeto y una vez que te hayas ganado su consideración, estarán más predispuestos a rendir al máximo nivel con ilusión.

    También te ayudará el establecer metas de diferentes grados de dificultad y marcar algunos objetivos comunes a todo el equipo. De esta manera, utilizarán juntos sus mejores competencias y reforzarán el trabajo en equipo. Para ellos será mucho más divertido y tú, como líder, conseguirás que todos se sientan valorados.
  • Entrena
    Para ser ese líder maravilloso que quieres ser (y que vas a ser), es fundamental que estés atento a las fortalezas y debilidades de cada persona que conforma tu equipo. Dedícales tiempo para que desarrollen nuevas habilidades y aumenten su productividad.
    Entrenar a tus empleados no solo es beneficioso para ellos y para el rendimiento laboral, también estarás colaborando a que la cultura organizacional sea más atractiva para los empleados y para quienes quieren trabajar en la empresa, ¿a quién no le gusta la mejorar?
    Además, segúramente tú también aprenderas con ellos.

¿Qué te han parecido estos consejos? Son útiles, ¿verdad? Pero, ay, ¿no sientes que falta algo? Ese toque nuestro que nos da la vida, sin el que no seríamos tan felices:
  • ¡Pide feedback!
    Uy, ahora sí que nos sentimos muchísimo mejor, se nos iba a quedar un nudo en el pecho si no hablábamos de nuestra poción tan mágica como accesible para todas las organizaciones.

    Todo lo que hemos comentado hasta ahora no tiene sentido si todavía te resistes a escuchar y a comunicarte. Si no permites que tu equipo te de feedback ni que aporte comentarios, se guardarán sus inquietudes, sus buenas ideas y se callarán problemas que acabarán estallando cuando ya sea demasiado tarde; es decir, perderéis oportunidades de crecimiento. Sin embargo, si buscas feedback y te muestras receptivo, serás más respetado y, cómo no, encontrarás más compromiso.

    Además, ¡nadie mejor que los empleados para indicarle a su Jefe cómo mejorar su liderazgo sobre el equipo!

La formación de los profesionales a tu cargo, la consecución de los objetivos y la creación de un entorno laboral productivo dependen de manera directa de cómo te comuniques y de si dejas que ellos lo hagan abiertamente. Así que para quitarte el último vestigio del Señor Burns: lanza evaluaciones del desempeño continuas, basadas en la transparencia y con un sistema ágil que facilite su gestión y ¡que viva la comunicación!

 Fuente del Artículo:https://www.hrider.net

sábado, 11 de enero de 2020

Ser sociable vale más que un máster


habilidades sociales




Las habilidades sociales deberían ser las características más valoradas por las empresas. Estas no se tienen tan en cuenta en el momento de contratación, pero acaban siendo un factor definitivo. Así lo expuso el director de Galp para España, Nuno Moreira, en la ponencia Women In Business organizada la semana pasada por Cuatrecasas. “El 90% de las contrataciones se hacen por coeficiente intelectual. Sin embargo, en prácticamente todos los despidos, lo que cuenta es la actitud”, desarrolló el directivo. Un dato que invita a apreciar antes estas cualidades.
Las conocidas como soft skills son un valor en auge, y cada vez con mayor frecuencia, se tienen más en cuenta que la universidad donde se haya estudiado. La vicepresidenta de Microsoft para EMEA, María Garaña, apoyó esta tendencia con su propia experiencia: “He conocido a mucha gente con títulos que me ha impactado menos que gente sin títulos”. Si bien la formación es cada vez más importante, las habilidades sociales se consideran un elemento clave para el desarrollo profesional. “Incluso en el mundo de la tecnología, donde la capacidad técnica es clave, la diferencia entre hacerlo bien o mal radica cada vez más en las llamadas soft skills”, sentenció la directiva de Microsoft. Criticó que muchos de los ingenieros con los que trabaja “están muy acostumbrados a tratar entre ellos de forma muy técnica, pero no a comunicarse bien con los clientes”. Una cualidad que consideró muy necesaria, pues “cuando la gente va a comprar no quiere escuchar las características, sino que le expliquen para qué sirve”, ilustró Garaña.
Las empresas empiezan a ser conscientes de lo necesarias que son estas cualidades y las buscan en sus nuevas contrataciones. El director general de Cuatrecasas, Jorge Badía, aludió a varios informes, de los que se concluye que el “el 52% de los empleos actuales requieren de ciertas destrezas y habilidades sociales”. Una tendencia en auge, pues como también expuso el directivo, “está previsto que en 2020, estas competencias sean las más buscadas por las empresas”.
La capacidad de comunicación se encuentra en la cúspide de la pirámide. En este sentido, el director de Galp para España, Nuno Moreira, apuntó que lo más importante es saber conectar con todo el mundo y ser capaz de contar bien las cosas a gente con perfiles muy diferentes. Un planteamiento que ha cambiado la forma de funcionar de las propias compañías. La directora de soluciones cognitivas de IBM para el sur de Europa, Carmen García, subrayó que “el nuevo marketing es sobre la gente, lo que conecta a las personas es tener una idea en común”. La directiva planteó que las humanidades pueden desembocar en una nueva forma de acercarse a los problemas.
Ante esta nueva forma de buscar empatizar con los consumidores, las mujeres juegan un papel fundamental. La socia fundadora de Seaya Ventures, Beatriz González, hizo hincapié en que si “las mujeres son las que más decisiones de compra toman, también deberían estar en las empresas, porque saben qué y cómo tienen que ser las cosas”.
La directiva era, hasta el año pasado, la única mujer en estar al frente de un fondo de capital riesgo en España, algo que ahora comparte con la presidenta de Adigital Carina Szpilka, que fundó K Fund Venture Capital. Según el IESE, solo el 10% de los inversores en startups son mujeres, de hecho, la escuela de negocios ha lanzado un programa específico con el objetivo de intentar nivelar estos porcentajes. La socia fundadora de Seaya Ventures tiene muy claro la importancia de las habilidades sociales: “Yo puedo tener mis teorías sobre inversión, pero al final, en lo que se pone el dinero es en las personas”, explicó convencida. En este sentido, cree que las mujeres se encuentran en desventaja en un primer momento, “pues los emprendedores suelen ser hombres, y al principio, cuesta más conectar con ellos porque tendemos a tener prejuicios y nos gusta trabajar con gente parecida a nosotros”. Si bien también admitió que, tras varios meses, agradecen trabajar con alguien que aporte un punto de vista diferente. Para Beatriz González, “la buena actitud es lo que hace que los consumidores confíen y elijan una cosa u otra”. Cree que esta es la razón del éxito de Cabify, una de las startups en las que ha invertido, frente a Uber en España.
Las habilidades sociales también repercuten de forma muy positiva en el desarrollo del negocio, como recordó la socia de Cuatrecasas Mariana Norton. Es el caso del operador MásMóvil. Su consejero delegado, Meinrad Spenger, confesó que siempre había desconfiado sobre los beneficios de estas aptitudes, pero que, con la práctica, ha advertido que “aplicar la cultura empresarial es clave para que la gente se sienta cómoda en su trabajo”. Para él, ese es el secreto de que no existan los conflictos laborales entre sus empleados y de que sean la compañía telefónica que más está creciendo.
Por su parte, Nuno Moreira señaló la inteligencia emocional como la competencia más deseable. Para el director de Galp para España se trata de “la clave del éxito y es mucho más importante que el coeficiente intelectual”. Además, acompañó su ponencia de varios estudios de expertos en la materia que consideran que las mujeres tienden a tener más inteligencia emocional que los hombres. Una cualidad que considera vital entre los directivos y que, insistió, le hace preguntarse por qué no hay más mujeres en puestos de responsabilidad.
Fuente del Articulo:cincodias.elpais.com


lunes, 25 de noviembre de 2019

Por qué ser polímata te hará enfrentar el futuro con éxito


Las nuevas generaciones dominan cada vez más múltiples conocimientos llevando las cosas de un dominio a otro. Tú deberás hacerlo porque el mundo está en evolución constante y necesitas adaptarte el cambio.

Por qué ser polímata te hará enfrentar el futuro con éxito

Hoy en día ya no es suficiente saber mucho, sino que hay que saber expresar, aplicar y combinar los conocimientos adquiridos. En este contexto se vuelve imprescindible encaminar nuestra formación profesional hacia varios focos diferentes pero convergentes entre sí, que deben cruzarse en puntos concretos, que nos permitan que el conocimiento nuevo que vamos adquiriendo potencie y complemente los conocimientos anteriores. No tenemos que saber un poco de muchos conocimientos diversos, sino bastante de pocos conocimientos conectados en un nexo común o nodo.
Entonces, ¿cómo identificamos si estamos realizando una diversificación de conocimientos concéntrica? La clave reside en detectar los nodos de nuestro know how o saber hacer y ver cuáles son los conocimientos que puedo conectar a ellos que agreguen valor y aumenten nuestra expertise.
“Mamá de grande quiero ser polímata”. Según la Real Academia Española, ser polímata es la capacidad de abarcar muchos conocimientos diversos. En la antigüedad el polímata era muy valorado por cantidad de conocimiento que tenía de diversas áreas, pero con el avance de la tecnología, donde todo lo que queremos saber está a la distancia de un click, ¿cómo se redefine este perfil?
¿Se nace o se hace? La polimatía es una habilidad que se desarrolla constantemente. El primer paso es salir de la actitud experto y ponerse en la actitud de lifelong learning o aprendizaje continuo. Citando a Edgar Morin, filósofo y sociólogo francés, “el conocimiento es la aventura incierta que conlleva en sí misma y permanentemente el riesgo de la ilusión del error”.
Morin habla de que el conocimiento no se puede considerar como una herramienta ready made a utilizar sin examinar su naturaleza, sino que el riesgo que se toma al intentar reducir la incertidumbre especializándose en un tema, radica en que todas las verdades esconden una posibilidad de error. Esto vuelve esencial nuestra capacidad de cuestionar la realidad desde diversos puntos de vista y poder analizarla interconectando varios saberes para poder ser productores de conocimiento.
En un futuro cada vez más automatizado, en donde la información se encuentra al alcance de todos, el mercado va a demandar gente capaz de resolver problemas complejos con pensamiento crítico, creativo y ágil. La actitud de aprendizaje continuo debe estar enfocada en interconectar y desarrollar multiperspectivas de un mismo área de conocimiento, es decir, conectado con los nodos que anteriormente definimos. La solución a estos problemas complejos y la producción de conocimientos innovadores va a surgir cuando se hagan dialogar de manera fluida las ciencias, profesiones y habilidades.
¿Cuál es el secreto detrás de la capacidad de interrelacionar el conocimiento? No basta con absorber más y más teoría, sino que hay que buscar tener experiencias diversas que nos permitan desarrollar las habilidades para aterrizar, aplicar e interconectar este conocimiento.
“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no saben leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y re aprender”, dijo Alvin Toffler, escritor de La tercera ola, icono de la revolución digital.
Vivir aprendiendo es el perfil del nuevo profesional y viene de la mano de la posibilidad de tener varias experiencias laborales, participar de voluntariados, organizaciones, becas, programas, intercambios, viajes y todo lo que sea posible participar y adquirir del entorno que permita poner en práctica y conectar lo aprendido para crear nuevas ideas a partir de las ya adquiridas.
Entonces, ¿qué habilidades determinan a un polímata? Podemos resumirlas en dominar conocimientos diversos pero concéntricos, cuestionar la realidad manteniendo una actitud de aprendizaje continuo y generar experiencias para aplicarlo e interconectarlo. Esto nos trae creatividad, resiliencia y polivalencia. Escoger un camino no significa abandonar otros, pero no sirve acumular conocimientos y experiencias diversas sin tener claro cuál es mi nodo a desarrollar. Con base en esto, puedo definir cuál será mi próximo paso.
Fuente del Artículo:https://www.entrepreneur.com

Antes de actuar, ¡define el problema!



Firefighters battle a fire following an explosion at Geary boulevard and Parker Avenue in San Francisco, California, U.S., February 6, 2019.       MANDATORY CREDIT. TV OUT. NOT FOR SALE TO TELEVISION BROADCASTERS. MAGAZINES OUT. - RC174AC8A3E0

Por:Con la colaboración de
Sintetia
Henri Bergson decía que «en filosofía, el problema bien planteado es un problema resuelto». Me parece fundamental esta afirmación, ya que, si es cierto que el desarrollo de un proceso de innovación es clave, también lo es el punto de partida. Y desde mi punto de vista éste ha de ser un problema detectado.
La definición de innovación lleva implícita la utilidad de sus resultados, es decir, que el producto, proceso, estrategia de marketing o modelo que se defina tenga utilidad para el grupo poblacional al que va dirigido. Para que esto suceda parece claro que este grupo ha de percibir un beneficio, es decir, que resuelva un problema o satisfaga una necesidad. Por eso me parece tan importante poner el foco en el concepto de “problema”.
Un problema, al menos del tipo que a nosotros nos interesan, no puede tener una solución única. En ese caso estaríamos hablando de una Tautología, propia de la lógica formal, y no de un problema con efectos reales y, además, con soluciones diversas. Sin embargo, esta distinción implica una reflexión interesante.
Dice Kant que el sistema (el mundo, simplificando) real es producto del orden dispuesto por el sistema conceptual. En cierto modo tiene razón, nuestro entorno, la realidad socializada en que vivimos y que se fundamenta, en gran medida, en la red de relaciones que creamos y los principios éticos y económicos que nos rigen, sufre un efecto de retroalimentación constante: por un lado tenemos una serie de principios, querencias y deseos que hacen que tomemos decisiones en este sistema que es la sociedad, y por otro lado esta vida social fija en nosotros una serie de deseos y principios que nos rigen en nuestro día a día.
Si yo pertenezco a grupos anticapitalistas, con un concepto de la sociedad muy concreto y de la justicia muy concreto, no me pareceré en nada a grupos de ideología liberal que tienen una idea de sociedad completamente distinta. Para determinados grupos poblacionales, con sistemas muy concretos y definidos, existen siempre problemas subjetivos que no tienen otros, pero que para ellos son importantes, y se entienden comprendiendo su sistema conceptual.
Por eso es fundamental comprender los problemas sobre los que estamos trabajando si queremos desarrollar innovaciones de verdad útiles y relevantes para los grupos objetivo. Y, como es obvio, debemos también, y previamente, comprender a esos grupos para descubrir esas necesidades que requieren solución.
He hablado de la subjetividad de los problemas, pero no siempre es así. Aunque es cierto que hay una serie de problemas, muchos e importantes, subjetivos, también existen los problemas objetivos. Otra cosa es que la solución sí pueda ser subjetiva y, como vengo diciendo, cultural.
Pensemos por un momento en la Pirámide de Maslow. Recordemos que los niveles más bajos tratan de definir las necesidades fisiológicas (comer, descansar…) y de seguridad (física, en el empleo…), en el nivel medio se habla de necesidades de afiliación (amistad, intimidad…) y en los niveles altos se centra en las necesidades de reconocimiento (confianza, respeto, éxito…) y autorrealización. Parece evidente que los niveles bajos tienen un componente de objetividad mayor: necesitamos comer y dormir, eso es innegable. Del mismo modo, cuando vamos elevándonos por la pirámide aumenta la subjetividad: la autorrealización es un concepto muy subjetivo que cada uno lo interpreta como cree conveniente.
Imagen: Triangulum.com
Todo esto muestra la importancia de comprender adecuadamente los grupos objetivos de nuestra innovación, para comprender hasta qué punto el problema que estamos trabajando es el adecuado.
Ahora bien, ¿qué es un problema? Básicamente es aquello que queremos resolver. Es una incógnita que necesitamos responder porque consideramos que nuestro bienestar personal (físico, emocional, ético…) va a mejorar con esa resolución. Es cierto, y en esto coincido con Luis Pérez Breva, que cuando empezamos nuestro proceso de innovación no es necesario partir de un problema cierto, identificado e indiscutible, podemos empezar perfectamente por una suposición, la intuición de que existe un problema y empezar a caminar desde ahí.
Ya dije en un anterior artículo que una de las funciones claves de un innovador es lidiar con los “espacios en blanco”. Lo que sí hemos de tener claro es que en algún momento del proceso hemos de disponer de un problema cierto. Para Pérez Breva las características de un problema real son:
—Ha de ser solucionable: “Existe al menos una solución al problema y probablemente más”.
—Ha de ser reconocible: “Podemos hacer tangible el problema, la solución o lo que la solución debería hacer posible”.
—Ha de ser verificable: “Hay una forma de decidir si la solución verdaderamente resuelve el problema”.
Como se ve, los criterios de validación de un problema para Pérez Breva son básicamente a posteriori, o que redunda en el hecho de que podemos comenzar a trabajar en base a supuestos problemas, como he dicho antes.
Sea como fuere, hemos de tener claro que un problema tiene una serie de partes que hemos de tener en cuenta: la incógnita, los datos y la condición.
1.-La incógnita es en sí lo que hemos de resolver, lo que hemos de conseguir. Es el resultado que se pide. Si hablamos de problemas matemáticos la cosa parece bastante clara: la incógnita tiene una única solución, ¿pero y si hablamos de problemas sociales, personales, económicos, de ocio? En este caso, la incógnita es subjetiva, es decir, está determinada por la necesidad subjetiva del sujeto, del grupo poblacional. “Tengo un problema, tengo frío”, se puede traducir por “¿cómo puedo conseguir dejar de tener frío?”. ¿Qué he de hacer para despejar esa incógnita, para que el sujeto deje de tener frío?
2.-Los datos son el contexto, es el entorno objetivo en el que se desarrolla el problema, en el que el grupo poblacional tiene la necesidad. Es el terreno de juego y pone límites a nuestras soluciones. No es igual decir que se tiene frío en una ciudad como Madrid a decirlo en Ulán Bator, capital de Mongolia, y no sólo porque las condiciones climáticas son distintas, que también, sino porque el entorno social, económico, tecnológico, legal o ético también lo es y esto limita nuestra respuesta.
3.-La condición es en este caso las limitaciones que pone el propio sujeto, el grupo poblacional. Son limitaciones generalmente de tipo subjetivo que, al igual que los datos, limitan las soluciones al problema. Gustos, limitaciones presupuestarias, modas del grupo, principios éticos o religiosos personales, todo eso influye a la hora de definir la solución al problema.
Por todo lo dicho hemos de ser conscientes de que no todos los problemas son interesantes para trabajar o sobre los que innovar.
Primero porque en ocasiones trabajamos sobre problemas que en realidad no son relevantes para el sujeto, aunque sí lo pueda ser para nosotros. Segundo porque no tenemos en cuenta esas condiciones y contexto en las que se desarrollan, lo que nos impide tener una visión global y cierta del problema, sino que nos acercamos a él de una manera sesgada y perdiendo gran parte de esa información que es fundamental para tener un buen enfoque y construir una buena solución.
En posteriores artículos continuaré hablando de la importancia de una buena definición del problema, así como de un modelo de innovación que tiene a ese problema como punto de partida.

Fuente del Artículo:https://es.weforum.org